Esta obra es un collage realizado con materiales reciclados; yute, hilos, pigmentos y el zapato de una niña recogido de la calle, la obra busca sensibilizar a los espectadores, mostrádoles una visión cruda de la realidad. Los colores fuertes como el rojo y el negro cuya simbología nos remiten directamente a lo que queremos expresar; vida, muerte, destrucción, abandono; es de ahí que surge el título: "Qué ternura la niñez desamparada"; hartos de ver a nuestros niños tirados en un andén o en los semáforos implorando una limosna.
Es una niña de seis años construida en menta, menta "Helada", de la que nos dan en los restaurantes después de pagar la cuenta y todos en filita van saliendo y tomando su menta. Está colocada en una bandeja de plata, donde la menta a su alrededor está ubicada de tal forma que da la sensación de emerger de aquélla superficie. En un tiempo prolongado de exposición de la menta al aire, ella se derrite y completa un ciclo natural de vida y muerte. Este es el punto que tomo como referencia para trabajar; "Juanita" es un fantasma que yo trato de sacar de mi vida, es una experiencia?, es un día?, un recuerdo de infancia?, un momento de la vida actual?. Es todo eso, es darle vida para que desaparezca, es ver nuestros miedos de frente para superarlos.
Tenemos aquí una mesa servida para ser consumida por el espectador, cinco platos principales, son reproducciones del cuerpo del artísta construidas en carne; preparadas y listas para ser digeridas; son las manos, los pies y la cabeza, dispuestas a modo de bufette (sírvase lo que desee). "Con la boca llena no se habla" es una especie de striptesse existencial, muestro mis miedos y a la vez mi enfado.
Pretendo con esta obra covertirme en un ciclo orgánico.
Demostrar que el arte no es sólo para mirar, sino para tocarse e incluso consumirse, en el amplio sentido de la palabra.
Sujetos que no se preocupan por el cotidiano, sumidos en la monotonía y en la falta de asombro. Disfrazan su dolor con el stress, sin darse cuenta que es el sufrimiento de todos el que nos atormenta. Buscamos salidas pero no las hallamos, siempre hay una pared, un muro o una línea lo que obstaculiza el paso siguiente.
La acción se vuelve catártica, se trae una representación del dolor que sin darnos cuenta sentimos de verdad, es una especie de terapia, aunque siempre tengamos que volver a la misma cotidianidad. Dicha acción consiste en representar quitarnos la piel e ir ubicándola en forma de paisaje en la pared cuyo formato tiene una línea horizontal en el borde inferior.
El tema maneja el contexto social y político actual del país, develando la fragilidad ante el cotidiano, quedando expuestas a la impotencia de nuestra agonía.
Los materiales utilizados son tela, hilos, escarcha, canutillo y laca para congelar la pose.
Esta obra surge como necesidad de una segunda piel; el vestido de quinceañera que nunca tuve, no de color rosa que significa la inocencia y apertura a la vida sino de color violeta (vinotinto), mostrando que con el paso del tiempo hasta los colores se transforman. Este vestido tiene una avertura en la parte posterior con la intención de ser posado por el espectador, como en esas atracciones de circo donde metes la cabeza y quedas vestido de mujer desnuda, por ejemplo; de nuevo soy yo la que se expone.
Son una serie de impresiones tomadas de pinturas hechas sobre la piel, proyectándose a la segunda piel (nuestra ropa), surge como necesidad de tener un soporte permanente, sigo con la idea de lo efímero y con estas impresiones se tiene un registro de la pintura. Son las infinitas posibilidades en que el cuerpo deja huella, su forma, su volumen y no-volumen, principalmente son brazos, piernas, espalda y cuello; cómo la imagen puede engañarnos!!!!!!!!, son manchas y líneas, a las cuales el espectador a través de su propio imaginario le da "la forma".
Estos grabados han sido realizados a través de varios procedimientos; punta seca, base blanda, linóleo; son una búsqueda en mi subconciente, son hechos a partir de "mente en blanco", tratando de quitar cualquier idea premeditada para que afloren las ideas más guardadas.
El cuerpo es mi lienzo, mi soporte está vivo; camina, respira, se cansa, se sienta y no pretendo quitarle su libertad. Es un cuerpo que sugiere las formas de la pintura, la idea principal es el cuerpo, es la textura de su piel, su color, sus formas; dejándome seducir por todo ésto para crear la obra, son cinco horas de trabajo seguido. Se usa maquillaje profesional a base de grasa, no nocivo para la piel y fácil de retirar, cabe decir, que es una obra efímera, porque, cuál de mis lienzos va a estar pintado para siempre?.